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Hoy justo han pasado 3 años desde el Terremoto, Tsunami y Crisis Radioactiva de Japón.
Son las 2 de la mañana y no puedo dormir, que varias imágenes, caras y lugares pasan por mi memoria una y otra vez.

Sin duda, ese día y los meses que prosiguieron me marcaron de una forma muy profunda.

Hoy hace justo 3 años atrás, estuve en nuestra oficina de Nikkei Youth Network en Shibuya, Tokio, haciendo los preparativos para hacer el primer TEDxAkihabara donde invitaríamos a varias personas a hablar sobre sus ideas de como cambiar el mundo mediante la cultura pop japonesa. Un día sin ninguna nube, soleado y yo contento tomando una taza de cafe.

Pero todo cambió en un par de segundos. Fue como que un gigante le haya dado un puñetazo a nuestro edificio. Mao, mi compañera de trabajo española-japonesa y yo bajamos las escaleras a toda prisa desde el sexto piso de nuestro edificio a la zona de refugio que queda justo en frente de nuestro edificio.

Aquí un pequeño video de ese instante donde veiamos como se sacudían los edificios alrededor.

Luego, una y otra vez volvíamos a la oficina y evacuábamos de nuevo porque los sismos seguían cada 5 a 10 minutos. Ya nos cansamos de subir y bajar las escaleras.

Durante las próximas horas estuve llamando, sin mucha suerte a mi esposa con mi hijo de 1 año, que estaban a 30km de donde estaba yo. Al ver las noticias por internet (que sí funcionaba), mi miedo mas grande era que les haya pasado algo con algún derrumbe, caos de las personas o por tsunami, ya que estaban en Yokohama, ciudad puerto. Estoy eternamente agradecido que al final no les pasó nada y nos pudimos reunir 12 horas después.

Luego vinieron las llamadas contantes de Skype y mensajes por las redes sociales para ver si estaba bien, y si me podían entrevistar para diferentes canales de televisión.

Ahora que reviso esos videos, me doy cuenta como me entrevistaban teniendo en el fondo las imagenes de la gente en Ishinomaki siendo tragadas por el tsunami. Con razón el comentarista y demás me preguntaban una y otra vez de porqué estaba tan tranquilo. Yo en Tokio un poco asustado, no tiene comparación con toda la gente del norte de Japón, donde la mayoría de las muertes fueron causadas por ahogarse con las aguas del Tsunami.

Después de ese día, siguieron días muy locos, donde no se podía hacer nada mas que esperar y ver que es lo que pasaba en las noticias, y ver como ayudar.

En nuestro caso, lo que hicimos es comenzar a divulgar información en español y otros idiomas para poder combatir las noticias erróneas y alarmistas de muchos medios de comunicación.

El pánico mas grande que tuvieron los extranjeros en Japón fue de la radiación. La mayoría de la gente de informaba a través de noticias de extranjero que cubrían lo que pasaba a miles de kilometros, de un idioma inentendible, y guiandose con información erronea o alarmante a veces a proposito. Asi que dejaron a mucha gente asustada hasta pensando que se morirían en unos días si es que seguían recibiendo radiación.
Aqui escribí un artículo para un poco calmar las tensiones.

Explicando porque no he salido ni de Japón ni de Tokio: Radiacion, Mass Media y mas
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Luego llovía la información de la situación devastadora de Tohoku (la zona norte de Japón).
Como miles y miles de personas están desaparecidas, villas enteras perdidas, incendios, plantas nucleares activas, etc.

A muchos nos dio hasta remordimiento de conciencia de no poder ayudar estando en el mismo país a a unos 300 kilometros de lo que estaba ocurriendo.

Muchos decidimos ir a la zona del desastre después del terremoto. Creo que teniamos ganas de ver si era en serio lo que estaba pasando, y poder ayudar en todo lo posible.

El señor Sasakawa, presidente de la Nippon Foundation, nos dijo algo que me quedo grabado en la cabeza. Dijo “reconozcan que ustedes están llendo a la zona del desastre a ayudar a los demás, pero basicamente lo estan haciendo para ustedes mismos. Quieren deshacerse de la tristeza de no hacer nada en vez de hacer algo.”. Primero no entendía lo que decía, pero al terminar nuestra primera misión en Ishinomaki con Peace Boat, entendí.

Todos ayudamos a alguien, porque nos queremos ayudar a uno mismo. Ya sea porque nos sentimos culpables, porque queremos vernos bien, porque queremos ese lugar y queremos que este bien, porque tenemos algún amigo o amado. En ultima instancia es por las ganas que nos nace que hacemos las cosas. Eso lo sentí fuertemente cuando la gente que habíamos ayudado nos regalaban origamis, cartas de agradecimiento y demas. Les agradecíamos llorando, y ellos que son los que necesitan ayuda, eran los que nos confortaban.

¿Que aprendí de este gran catástrofe? Muchas muchas cosas.

1. La vida se puede terminar en cualquier momento. Debo hacer lo que siento y creo que es lo mejor en esta vida.

2. Hay que confiar en tus instintos y en tu corazón cuando las cosas no van bien.

3. Cuando hay un caos de este tamaño, hay gente que se aprovecha, pero también mucha mucha gente que ayuda para que todo mejore.

4. La información de primera persona es mucho mas poderosa que cualquier medio internacional.

5. Ver un desastre en pantalla no es lo mismo que al verlo en persona.

6. En momentos de crisis es cuando se ve la fuerza y debilidad de las personas.

7. De experiencias compartidas, buenas o malas, siempre nacen amistades duraderas.

8. Las donaciones son más eficaces mediante crowdsourcing o persona a persona que mediante grandes organizaciones.

¿Como está Japón hoy en día?

Murieron más de 15mil personas, mas de 2600 desaparecidos, mas de 267 mil personas que siguen viviendo en casa de refugiados. Además hay 3 trillones de yenes que se juntaron para la ayuda del terremoto que aún no ha sido usada. Esta ultima cifra todavia no la puedo comprender. Tanto esfuerzo desde fuera y dentro del Japón para apoyar y ayudar a la gente de Tohoku, y no se pudo usar cuando la gente más lo necesitaba. Ni siquiera ahora.

Lo otro que quiero contarles es que cuando se cuenta de la muerte de las personas, la cantidad no importa. No son 15 mil personas que murieron en el terremoto, fué la muerte de 1 personas importante multiplicada por 15mil. Lo que quiero decir es que cuando algún periodista te entrevista diciendo “¿Y que piensa del tsunami?” Uno va a hablar sobre la muerte de las personas cercanas antes que nada.

Para entender el dolor de las personas que perdieron a sus queridos en el Tsunami, no hay que hablar de numeros sino de la historia de cada uno que perdió a su querido en ella, como historias individuales y no un numero.

Estando tan lejos de Japón, esa es la única manera de entender estas perdidas. Enfocandonos en historias personales.

Hoy en día estoy aqui en Chile, pensando que hay que crear un sistema que pueda juntar más el esfuerzo y el apoyo de las personas en momentos de crisis y también en momentos de esfuerzo para la mejora social. No lo he podido hacer todavía pero, al escribir esto y recordandome de lo que sucedió ya tengo mas fuerza para seguir con este proyecto, sin darme por vencido. Ya siento que solo el estar vivo es casi un milagro y hay que disfrutarlo al máximo, y de no hacerlo siento que ofendemos a los que murieron en este terremoto.

Hoy en el Tokio Tower, salieron las letras KIZUNA TUYOKU.
Significa, fortalezcamos nuestros lazos. Es un mensaje que me expresa lo que muchos sentimos de lo que debe seguir.

kizunatuyoku