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"Yes, madam"

Hoy quiero compartir con vosotros una reflexión fruto de mi experiencia viviendo en Japón, y creo que es una idea compartida por muchos de los que han visitado o vivido en el país del sol naciente.

Una de las características que más llama la atención en Japón son los contrastes. Los hay de muchos tipos, entre la tradición y lo innovador, lo antiguo y lo tecnológico, lo rompedor y lo conservador… en Japón los contrarios conviven como no he visto en ningún otro lugar. Y conviven en perfecta armonía, sin rupturas ni choques.

Supongo que puede sonar un poco extraño, y creo que puede deberse a las ideas preconcebidas que tenemos sobre Japón. Antes de viajar a Japón por primera vez, pensaba que sería un país en el que la última tecnología dominaría por encima de todo lo demás. Pero para mi sorpresa, en Japón las últimas tendencias tecnológicas conviven con sus antecesores sin provocar ningún tipo de conflicto. Para que os hagáis una idea en la universidad donde estudio tienen todo tipo de dispositivos electrónicos, desde los últimos reproductores blue-ray a los antiguos videos Beta o cassettes. Y cada uno de ellos se usa cuando son necesarios, si el video VHS funciona bien, se sigue usando. Y por supuesto que Japón es un país tecnológico, pero me gusta mucho que mientras las cosas funcionen se sigan utilizando…

Pero el apartado tecnológico solo es un ejemplo, hay muchos más. En el apartado de la moda podemos ver a chicos vestido a la última moda ciber-punk sentados en el metro junto a señoras vestidas con el tradicional kimono. Y ambas modas, a pesar de ser casi antagónicas, conviven en el mismo espacio sin provocar conflicto alguno.

Y podría seguir poniendo ejemplos, en arquitectura los rascacielos más vanguardistas con formas de fantasía sacados de una novela de ciencia ficción, comparten calle con pequeños templetes de madera que pareciera que solo su propia historia puede aguantarlos en pie.

La lista de contrastes continua, hay muchos más, tan solo espero que estos ejemplos os hayan parecido ilustrativos.

La tradición más clásica de Japón y el modernidad más rompedora comparten un mismo espacio sin que haya choque alguno. En mi opinión estos contrastes forman parte de la esencia de Japón, o quizá debería decir UNA de las esencias de Japón.

¿Qué opináis? ¿Ocurre lo mismo en vuestro país? Compártelo con nosotros, queremos escuchar vuestra opinión.