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Umbrellas crossing the street

Recordáis que el otro día hablábamos aquí sobre el desempleo juvenil en Japón pues hoy he encontrado una noticia relacionada que abre un interesante debate sobre los cambios que se están produciendo en Japón últimamente.

“El sistema único de contratación japonés ya no funciona”

Sin lugar a duda, el titular de la noticia (en inglés) es bastante provocativo, pero sin duda es algo que los recién llegados a Japón hemos pensado alguna vez. ¿Cómo es posible que un país tan competitivo como Japón solo abra sus procesos de selección de personal una vez al año? ¿Por qué solo se admiten solicitudes de los alumnos recién graduados? ¿Por qué tantas auto-limitaciones y tan poca flexibilidad? La lista de preguntas es mucho más larga, pero la respuesta para todas ellas sería algo parecido a esto.

“Porque así es como siempre ha funcionado Japón”

Así sin más. La fuerza de la tradición y los procedimientos tienen en Japón un peso que no se encuentra en otro lugar. Sin duda, hasta la fecha el sistema “tradicional japonés” de contratación funcionaba así. A mitad de marzo los estudiantes universitarios de tercer año empiezan a realizar exámenes y pruebas de selección en las diferentes empresas-corporaciones; tras superar el arduo proceso, los estudiantes seleccionados son informados de su futuro puesto de trabajo al que no se incorporarán hasta abril del año siguiente. En ese intervalo de tiempo deberán atender a cursos formativos y seminarios que la compañía organiza para facilitar la incorporación en dicho puesto de empleo.

No suena mal, tan solo es diferente, y hasta hace poco no planteaba grandes dificultades. En Japón era el procedimiento normal, y nadie veía inconvenientes. Pero en los últimos años empiezan a elevarse críticas a un sistema algo oxidado que no se adapta a los nuevos tiempos. Me refiero a las estudiantes que quieren realizar cursos de posgrado, o realizar estudios en el extranjero, sin contar con la posibilidad de “perder un año” como voluntario o simplemente viajando. Los estudiantes japoneses que elegían alguna de estas opciones veían como su incorporación al sistema laboral japonés se complicaba, y muchos desistían para evitar problemas en su futuro. Y todo esto se refiere solo a los estudiantes japoneses, para los extranjeros que llegan a Japón más allá de barreras culturales y lingüísticas, la búsqueda de empleo en las grandes empresas niponas se complica de forma exponencial.

¿Creéis que Japón cambiará sus forma de contratación o mantendrá el sistema “tradicional”? Sin duda en unos años sabremos la respuesta, los tiempos están cambiando y la sociedad japonesa tiene que adaptarse… O tal vez no.

Saludos desde Tokio

Nicolás